
¿Por qué dejamos las lámparas tradicionales en favor de los sistemas de infrarrojos en espacios húmedos?
La clave al diseñar un calentador para estudios de yoga está en el hecho de que las lámparas tradicionales no resisten la presión del aire húmedo y caliente. Fallan rápidamente.
Por eso optamos por utilizar sistemas de infrarrojos resistentes al agua. No se trata solo de la apariencia, sino porque cuando el espacio está constantemente húmedo y necesita calor de forma inmediata, es necesario contar con un sistema que no falle nunca.
El corazón del sistema: potencia, voltaje y diseño compacto
En esencia, este calentador funciona gracias a un tubo halógeno de onda corta de infrarrojos. Se trata de lograr una gran cantidad de calor en un tamaño muy reducido.
Funciona con voltajes de 220V–240V, lo que garantiza una buena potencia para un calentamiento rápido sin sobrecargar los circuitos del estudio. Con una longitud de 300 mm, es lo suficientemente compacto como para instalarse fácilmente en la pared o en un soporte adecuado.
Tiene un tamaño reducido, pero su alcance de calentamiento es amplio.
Diseñado para resistir el calor y las salpicaduras
El elemento calefactor es un tubo halógeno de cuarzo. El cuarzo es material resistente; puede soportar temperaturas elevadas y no se daña al encenderse o apagarse constantemente.
Se ha protegido con un recubrimiento impermeable, lo que le permite resistir las salpicaduras y el aire húmedo sin causar problemas.
Para el conector, hemos elegido el tipo R7s. Es un conector estándar de dos pinas, lo que facilita mucho el cableado. Además, mantiene una baja resistencia de contacto, lo que hace que este calentador sea un reemplazo ideal para muchos otros calentadores de infrarrojos existentes.
Basta con conectarlo y montarlo; funcionará perfectamente, incluso frente a vibraciones y cambios constantes de temperatura.
¿Cómo se siente usarlo en un baño o estudio de yoga?
Al entrar en un baño o en una sala de yoga, la diferencia es inmediata. Los sistemas de infrarrojos no desperdician energía calentando el aire. Calientan directamente a la persona y a las superficies cercanas. Eso significa menos energía desperdiciada y mayor comodidad desde el primer momento en que se utiliza la sala. Además, al tener solo 300 mm de longitud, es fácil instalarlo en las paredes existentes durante las renovaciones.
La realidad (y cómo hacer que funcione bien)
Hay un compromiso que hay que tomar en cuenta: el calor es intenso, por lo que es necesario planificar adecuadamente la gestión térmica. Hay que distribuir bien los puntos de instalación, asegurarse de que haya buena ventilación y elegir materiales que puedan soportar el calor. Si se hace esto, tendremos un calentador confiable, de bajo mantenimiento y que supera con creces a los sistemas tradicionales en espacios húmedos y exigentes.