
Cómo lidiar con las “zonas muertas” de temperatura en los utensilios de vidrio
¿Alguna vez ha habido un utensilio de vidrio que se haya roto sin ninguna razón aparente? Es frustrante. Por lo general, la causa es una “zona muerta”.
Si está trabajando con formas complejas, como cuellos estrechos o bases profundas y pesadas, los hornos estándar simplemente no son suficientes. El aire caliente no llega siempre a esos puntos difíciles de alcanzar, lo que provoca tensiones desiguales en el vidrio y, al final, fragmentos de vidrio por todas partes.
Hemos descubierto que las lámparas de infrarrojo de onda corta son la solución ideal para este problema.
Cómo lograr que el calor llegue a todos los puntos del vidrio
Los elementos calefactores estándar dependen del movimiento del aire. Pero las lámparas de infrarrojo son diferentes: emiten radiación que afecta directamente al vidrio.
Para aquellos acabados de alto brillo o geometrías complejas, utilizamos lámparas con un ángulo de emisión amplio. Esto permite que el calor “envuelva” las curvas del vidrio.
La clave está en colocar estas lámparas en diferentes ángulos. Al calentar el vidrio desde varias direcciones, se eliminan esos puntos fríos que suelen quedar ocultos en las sombras del recipiente.
Elegir el equipo adecuado
Por lo general, usamos tubos halógenos de cuarzo de alta potencia. El cuarzo es ideal porque puede resistir temperaturas extremadamente altas sin que la propia bombilla se derrita.
Una cosa importante a tener en cuenta es su red eléctrica: asegúrese de que la tensión sea la adecuada, generalmente 220V o 380V. De lo contrario, habrá caídas de tensión en las conexiones, y nada funcionará como debería.
Y, por favor, no escatime en conectores. Utilizamos conectores tipo R7 o Sk15. ¿Por qué? Porque pueden soportar las expansiones y contracciones constantes del tubo. Si una conexión se afloja, puede provocar arcos eléctricos que dañen los conectores. No es una forma agradable de pasar un martes.
Las compensaciones
Los arrays de infrarrojo de alta densidad son muy rápidos. Realmente muy rápidos. Pueden ahorrar mucho tiempo en los procesos de tratamiento térmico.
Pero hay un problema: debido a la intensidad del calor, es fácil crear “puntos calientes” si el vidrio está demasiado cerca de la lámpara. Hay que ajustar la distancia hasta que la temperatura superficial sea la adecuada para el proceso de recocido.
Si aumenta demasiado la potencia sin controlar la distancia, existe el riesgo de que el vidrio se deforme. Es necesario encontrar el equilibrio adecuado, pero una vez que lo logre, todo funcionará perfectamente.